Cada vez me enfrentó a la agonía de saber que el tiempo dio de si.
Por tanto tiempo evite ese conflicto, ese amargo sabor de boca y esa triste ilusión.
Que desapareció poco a poco, incluso cuando mil y una vez de mi lápiz alguna historia o recuerdo tuyo me hizo escribir.
Ideales, sentimientos e ilusiones.
Memoriales saboteados también tiempo que guardo solo para mis pensamientos.
Recuerdos que me hacen débil, esos que al intentar traerlos a estos momentos me es difícil el poder recrear uno completo.
Esta es la más amarga despedida, esa que quizá no voy a recordar.